¿Qué hacer cuando una no puede correr? by Dolo

Érase una vez, hace algo más de dos años y gracias a un cúmulo de casualidades, cierta santboiana, ya un poco madura, con cierto sobrepeso y que jamás había hecho running anteriormente (bueno, un pequeño intento tiempo atrás con las Senglar Women que no acabó de salir bien, así que podemos decir que no cuenta ), conoció a un grupo de mujeres valientes, estilosas, deportistas y llenas de glamour. Mujeres que dedicaban sus sábados por la mañana a madrugar para ponerse unas mallas, subir a la montaña o pisar el asfalto, siempre dispuestas a ayudar a las que corrían menos, donde los sábados no eran para mejorar sus objetivos, sino para pasar un buen rato de compañerismo y de motivación personal dirigida, sobre todo, a las demás.

En este grupo tenían una jefa, que lo primero que les enseñaba a las novatas como ella, era a respirar bien, y unas “teachers” que le echaban una mano a la jefa en los entrenos y así poder asegurar que todo el mundo acabase cada sábado habiendo aprendido algo nuevo: bajar cuestas sin caerse (gracias al famoso “¡¡¡cos enrera, tetas fuera!!!”), subir mejor las cuestas haciendo las zancadas de forma correcta, hacer unos buenos movimientos de calentamiento y estiramiento, llevar un buen ritmo de respiración, parar a ciclistas para que les hicieran fotos, etc.

El grupo se fue haciendo más y más grande, y se fue haciendo famoso por todo el mundillo de las cursas, donde eran un espectáculo allá donde fueran.

Había un grupo de P3 y otro grupo más avanzado, para las que corrían algo más. Meses después, las P3 (bueno, la mayoría, nuestra chica no) fueron mejorando más y más, y todas corrían ya juntas. Eso hizo que, a veces, faltara a algunos entrenos porque no se veía con la capacidad de seguir el ritmo, y le sabia mal hacer ir lento en exceso a todo el grupo, aunque siempre había una u otra que la acompañaba.

Y no es que no lo intentara. Nuestra protagonista se atrevió incluso a apuntarse a algunas carreras y marchas. En la mayoría acababa la última, pero eso no hacía que tuviera menos ganas de seguir insistiendo.

Una cosa que le costaba entender especialmente era cómo podía sentirse así de querida por sus compañeras, que le parecían unas fuera de serie y unas cracks de la primera a la última. Ella sabía que no entrenaba lo suficiente (tiene un problema con el trabajo, cuando está inmersa en él le es muy complicado convencerse a sí misma para dejarlo a una hora lo bastante decente como para salir a entrenar, esto es algo que aún debe aprender), y que jamás lograría obtener grandes marcas ni subir a un podio excepto para hacerse una foto de recuerdo. Pero todo el resto de chicas y las teachers se preocupaban de ella: cómo olvidar tantas y tantas veces que las compañeras la fueron a buscar para acompañarla los últimos metros (y, en ocasiones, toda la carrera) o aquellas en las que la recibían al llegar a meta en un mar de abrazos y besos: en la cursa de la Dona de Viladecans, la Istea de Castelldefels, la Ecológica de Molins, la Renault Street Run de Viladecans, la Vila de Sant Boi, la de la Dona de Corbera, la Marxa del Garraf, etc.

Y qué decir de esos dos memorables fines de semana en Borredà para la Xtrail, donde la convivencia fue lo mejor de lo mejor, y de su cumple en la Breakfast Run de 2016, con canción incluida antes de la entrada en el túnel, jamás podrá agradecer lo suficiente a todas tanto cariño como le dan. ¡¡¡GRACIAS. GRACIAS. GRACIAS, Girls!!!

Pero un día, tras unas resonancias, el médico le dijo que a su espalda no le venía demasiado bien recibir impactos, así que debía aflojar aún más el ritmo, aunque sin dejar de moverse. Por suerte, a la jefa se le ocurrió crear un grupo paralelo de Caminantas o Walkineras para aquellas que, como ella, no podían o no querían correr, que salían de lesiones o no querían forzar antes de una cursa, y nuestra chica vio de nuevo el cielo abierto, y volvió a madrugar.

IMG-20170514-WA0006Aunque también se dio cuenta de que, quizás, esto de correr no era en verdad lo suyo. A ella, lo que de verdad le gustaba era disfrutar del grupo y de la montaña. Vivir el ambiente de las cursas, ir a animar y a hacer fotos…. así que pensó ¿Qué tal HACER DE VOLUNTARIA?. Ya antes lo había sido, tanto en los JJOO de Barcelona’92 como, después, en su Sant Boi. ¿Por qué no volver a hacerlo?

Si no puedes correr, hay mil formas de participar. Son ya muchos los sitios en que ha ejercido vestida con el chaleco amarillo: la Xtrail de Montcada, la UTBCN, la Milla nocturna de Cerdanyola, la Cursa de Reis, la Cursa de la Roca Negra, la cursa de la Dona de Viladecans, la Doble Milla de Sants, la Pujada a peu a Sant Ramon,etc ¡Y los que vendrán!

Este finde, por ejemplo, junto a otras y otros voluntarios, pareja, familia y su querida amiga Ana, otra de las RUNNERINGgirls, estuvo en la Vila de Sant Boi cortando calles para que los runners pudiesen hacer su recorrido con toda la seguridad que se merecen. Tuvo así la oportunidad de saludar y animar a todos los corredores, pero en especial, a su querida Princesa Rett Andrea, que con su caballero volaron por las calles de Sant Boi. Y, ¿os queréis creer una cosa? Mientras aplaudía al paso de los corredores, no pudo evitar que le saltasen las lágrimas de la emoción, igual que la primera vez que ella cruzó una meta (la primera, y unas cuantas más). ¿Se puede ser más bleda?

Pues sí, Girls. Esa soy yo, la santboiana que no es ninguna crack, que no se obliga a entrenar lo suficiente y que no es ejemplo deportivo ni de superación para nadie, pero que conserva intacto su espíritu RUNNERINGgirls. Que no sé yo que tiene este grupo pero que enamora (algo tendrá que ver la jefa, creo, jejejee). Que, aunque de momento sólo camino y no corro, no voy a dejar de participar en todo lo que pueda que tenga que ver con este grupo, sean entrenos, más voluntariados, quedadas, fiestas, cenas, postureo, fotos (¡¡¡que no falten!!!), que no perdamos este espíritu solidario, que los sábados son de compañerismo, que me esperéis para la foto  y que no cambiéis nunca, que os amoteo mil (o dos mil).

Soy muy feliz de teneros en mi vida, por favor, Girls, SEGUID AHÍ.


2 respuestas a “¿Qué hacer cuando una no puede correr? by Dolo

  1. Pues leyendo tu post, también has hecho que me emocione, me he sentido muy identificada con muchas cosas de las que dices, yo tampoco entreno lo suficiente, ni lo voy dando todo en las carreras y como todos sabeis desde mi caida del año pasado me esta costando salir adelante.

    Pero le debo mucho a a esto del running y a la montaña, porque he conocido a tantas personas (como tu) con una calidad humana que no tiene precio. Me siento identificada porque igual que a ti, no dejan de animarme ni un segundo, creen en mi mucho más que yo misma( realmente creo en mis posibilidades poquito). Igual que tu me he emocionado viendo los logros de mis compañeros aun estando yo detrás de la barrera. Todo esto no tiene precio.

    Dolo tu te lo mereces porque me encanta ver como te esfuerzas y el entusiasmo que pones cada vez que participas en algún evento.

    No puedo compartir ahora mismo muchos entrenos pero me apunto a cualquier actividad que pueda compartir, porque lo que no nos va a quitar nadie es el gustazo de estas con estas personas que dan tanto calor humano.
    Bravo por todos ellos, bravo por ti Dolo.

    Podría dar nombres pero no, quiero porque sería una larga lista
    Por cierto tuve la suerte de conocer a la jefa como tu dices y si, verdaderamente es estupenda.

    Le gusta a 1 persona

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